En octubre de 1985, miembros de las fuerzas de seguridad de Ciudad del Cabo se ocultaron dentro de cajas de madera en la parte trasera de un camión, simulando ser un transporte común de mercancías. Daba comienzo la operación llamada Caballo de Troya.
Al atravesar el suburbio de Athlone, varios jóvenes comenzaron a lanzarles piedras en protesta contra el régimen militar que los oprimía y, al hacerlo, cayeron en su trampa. Los agentes salieron de las cajas de madera y abrieron fuego contra el grupo, matando a varios —entre los que se encontraba un niño de once años— e hiriendo a la mayoría.
Esto ocurrió —entre otras muchas acciones de represión brutal— unos pocos días después de que la gente de los suburbios, marginados y aislados, utilizasen contra el gobierno el arma más poderosa que ha creado la humanidad: la palabra escrita para la creación del relato.
Para comprender esta situación debemos irnos varias décadas hacia atrás. En 1948, el Partido Nacional de Sudáfrica llegó al poder gracias a una combinación de la manipulación del miedo y, por supuesto, de la exclusión social, prohibiendo a los negros votar. Instauró el apartheid —que significa, literalmente, «separación»— con el eslogan «el negro en su lugar», dando así comienzo a la represión más vergonzosa de la civilización en la historia de la humanidad; una represión que, internacionalmente, estaba sustentada utilizando la Biblia para justificar sus acciones.
No sé vosotros, pero yo, mientras me documentaba, no pude evitar preguntarme: ¿Cómo es esto posible?
Y, al mismo tiempo, me convencía cada vez más de lo que intento explicar en este pódcast: el poder de la narración lo puede todo y hoy vamos a ver este poder en su máxima expresión. En el viaje de hoy vamos a ver cómo un pueblo marginado, aterrorizado y sin recursos logró no solo un cambio político, sino incluso la reestructuración de la Iglesia a nivel mundial, y su único movimiento fue presentar al mundo un documento.
Este movimiento final ocurrió en septiembre de 1985, cuando se presentó al mundo el Documento Kairós, y ya nada volvió a ser igual.
¿Cómo es esto posible? ¿Cómo un documento va a tener tanto poder? Estas preguntas son ciertas y cruciales, y se responden en el propio título del documento. Así que vamos a responder haciendo otra pregunta: ¿Qué o quién es Kairós?
Esta pregunta es, por desgracia, culpa de la propia evolución. Nos centramos en lo tangible, lo que podemos medir o analizar, y descartamos, sin querer, lo intangible que proviene del saber antiguo.
Hoy nos vamos a centrar en la comprensión que se tenía en la antigüedad sobre el tiempo porque nos hemos quedado tan solo con un concepto: el del tiempo lineal, con Cronos. Y esto es porque somos conscientes de que somos esclavos voluntarios de nuestros relojes.
Si alguien supo plasmar esto de forma magistral fue el maestro Goya con su Saturno devorando a sus hijos. Una imagen tan simple como desgarradora. Se palpa el horror que provoca en el ser humano el poder inexorable del tiempo. Somos conscientes de que un segundo nace para morir casi al instante; solo existe el presente. Es un cuadro oscuro, casi distorsionado, donde dos simples puntos blancos para representar los ojos resaltan sobre el resto de la escena, demostrando a la vez terror y locura. Nacemos para morir; es un hecho demoledor, aunque eso ocurre con el tiempo lineal.
¿Qué tiene esto que ver con Kairós? Todo.
En primer lugar, asentemos los tres conceptos que se tienen —o mejor dicho, tenían— en la antigüedad.
Si recordamos el capítulo donde expliqué la saga del cuervo creador, cuando una persona moría su estrella regresaba al cielo, el lugar de donde fue arrancada, cerrando de esta forma un ciclo. Ese es el mejor ejemplo que puedo mostraros ahora para presentar la deidad del tiempo supremo: Aión, el tiempo no solo infinito, sino cíclico. Estoy seguro de que por ese nombre pocos lo conoceréis; sin embargo, si hablamos del Uróboros , la serpiente que se devora a sí misma representando el infinito, os suena más.
Aquí tenemos los dos conceptos fundamentales del tiempo. En primer lugar, a Aión como la propia personificación del tiempo eterno. Por otro lado, encontramos a Cronos, un titán hijo de Urano y de Gaia: la representación del tiempo lineal e inexorable, el despiadado segador de almas.
Con estas definiciones del concepto del tiempo llegamos al último, el más esquivo e importante de todos porque es el único que puede cambiar el curso de la historia: Kairós, el dios del momento exacto, de la oportunidad.
En la mitología se le presenta como un joven atlético con alas en los pies y en los hombros. Su mayor peculiaridad, sin embargo, es que en la frente poseía un gran y denso mechón de pelo; no obstante, el resto de la cabeza la tenía completamente afeitada, sin un solo pelo en ella.
Esto era porque, de este modo, si querías agarrarlo, debías ver cómo se acercaba hacia ti a toda velocidad y tan solo tenías una oportunidad si querías atraparlo: esperar el momento exacto para agarrarlo de su mechón de pelo. Si no lo hacías, pasaba de largo y ya resultaba imposible detenerlo; no tenías de dónde asirlo.
Esto de por sí ya tiene mucha más miga de lo que parece, porque también hemos perdido la capacidad para saber cuál es el momento decisivo correcto. Para representar esto vayamos al episodio anterior a este, sobre La Bella Durmiente.
Lo normal es creer que ese momento justo es el momento en que el Príncipe se halla frente a la joven dormida y logra despertarla. Sin embargo, ese momento es la culminación del Kairós, no el momento Kairós.
Por simplificarlo, me voy a quedar con la versión de Disney, que es la más conocida. El momento Kairós lo encontramos cuando la madrastra, para torturar al príncipe en su encierro, decide mostrarle la imagen de la joven dormida y le dice que seguirá así por toda la eternidad. Ese es el momento en que algo despierta en el interior del príncipe y decide arriesgar todo para escapar y poder salvar así a la joven. Ese es el Kairós: cuando el príncipe ya se había rendido y no tenía nada que perder ni por lo que luchar, esa crueldad de la madrastra —el hecho de querer torturarlo— es justo lo que aviva sus ganas de luchar. Lo demás (lograr escapar, enfrentarse al dragón y lograr llegar hasta la joven) es la consecuencia del momento Kairós.
De forma inconsciente, nuestro cerebro sí es capaz de identificarlo; nuestro instinto lo tiene activo y es lo que hace que sigan siendo posibles los cambios más importantes a nivel social. En ese mismo capítulo ya vimos cómo Guillermo I utilizó el poder del relato fundacional para renovar por completo el concepto de las órdenes de caballería en el romance de Perceforest, y lo logró de tal modo que el concepto que tenemos, incluso a día de hoy, proviene de esa obra.
Con este contexto creo que ahora queda claro que los revolucionarios de Sudáfrica eligiesen llamar a su texto «Documento Kairós» no es casual. Como he comentado, el gobierno se escudaba en la propia Biblia para usar la violencia sin ningún tipo de miramiento; es más, de forma totalmente gratuita y despiadada. Se basaban en el Antiguo Testamento; de forma específica, en Romanos, capítulo 13, versículos del 1 al 7, donde se dice:
«Sométase toda persona a las autoridades que gobiernan; porque no hay autoridad sino de Dios, y las que existen, por Dios son constituidas. Por consiguiente, el que resiste a la autoridad, a lo ordenado por Dios se ha opuesto; y los que se han opuesto, sobre sí recibirán condenación. Porque los gobernantes no son motivo de temor para los de buena conducta, sino para el que hace el mal. ¿Deseas, pues, no temer a la autoridad? Haz lo bueno y tendrás elogios de ella, pues es para ti un ministro de Dios para bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues ministro es de Dios, un vengador que castiga al que practica lo malo. Por tanto, es necesario someterse, no solo por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia».
Usaban esto para decir que, al tratarse ellos de la autoridad, tenían el beneplácito de Dios para castigar a todos aquellos que se opusiesen a su voluntad. De esta forma lograban deshumanizar a los revolucionarios; incluso los niños que tiraron piedras contra un camión como protesta pasaban a ser dignos de su espada.
Esta estratagema del gobierno ocurrió, como he mencionado, como respuesta ante la presentación del propio Documento Kairós, pretendiendo —a través del miedo y terror— que se rindieran. Sin embargo, lo que logró fue acelerar el momento Kairós a nivel internacional. Porque un solo hecho, por desgracia en estos casos, es tan solo un hilo más en el complejo tapiz del tiempo.
Para comprender mejor el concepto podemos revisar la propia figura y, para ello, la figura más importante y representativa que hay de Kairós es una hermosa estatua de bronce esculpida por Lisipo en Sición. El joven va de puntillas: siempre corre, nunca espera. Tiene un mechón en la frente, pero la nuca rapada. Si no lo agarras de frente, no lo agarras.
También porta una navaja como símbolo de la agudeza del ingenio, al tener el filo mucho más afilado que cualquier espada; y por último —algo que a mí me encanta— es que en algunas representaciones se coloca una balanza, desequilibrada, sobre el filo de esa navaja. Para mostrar que él, Kairós, es el único que puede vencer en momentos de adversidad. ¿Cómo hemos sido capaces de perder toda esta comprensión? Me parece magistral.
Ahora que lo conocemos y, por tanto, comprendemos mejor, podemos regresar a nuestro hilo conductor y pasar a la parte más delicada: la preparación del propio Documento Kairós. Nació con un propósito tan claro como complejo: rebatir el estatus divino del gobierno. Por lo tanto, para lograrlo debían obtener su arma del mismo lugar en que la encontraron, en el propio gobierno. Y así lo hicieron, pero pasaron del Antiguo Testamento —donde se muestra a un Dios que castiga— al Nuevo Testamento, donde encontramos la esperanza, el perdón y, sobre todo, el cambio.
En el Nuevo Testamento la palabra Kairós aparece más de 80 veces. En Marcos 1:15, Jesús anuncia que comienza su ministerio porque el Kairós (el tiempo señalado) ha comenzado. Es el ahora de Dios, es el momento de la salvación.
Por desgracia, para generar este momento se tuvieron que aguantar infinidad de atrocidades para lograr que comenzase a haber críticas internacionales y, lo más importante de su movimiento: el cuestionamiento del partido en el poder.
Mientras tanto, al pueblo oprimido tan solo le quedaba seguir aguantando y sufriendo mientras trabajaba en las sombras.
El 21 de marzo de 1985 había un acto conmemorativo para reivindicar el 25 aniversario de una masacre ocurrida cuando la policía abrió fuego contra una multitud que hacía una manifestación pacífica, donde se estima que mataron a unas 69 personas, la mayoría mujeres. El gobierno, para conmemorar este hecho, ordenó abrir fuego contra la comitiva fúnebre que se dirigía hacia un poblado cercano. Las cifras estiman que asesinaron a unas treinta personas, hiriendo a más de cien. La mayoría de ellas fueron disparadas por la espalda mientras huían corriendo aterrorizadas.
Esto fue, posiblemente, un elemento clave en la consolidación de ese momento Kairós. El gobierno ordenó una censura total, prohibiendo a los equipos de informativos internacionales que estaban en Sudáfrica emitir ninguna noticia o imagen sin su consentimiento. Recordemos la época y olvidémonos de los teléfonos móviles e internet. Como es lógico, esto fue visto por la sociedad occidental como una prueba irrefutable de que pensaban continuar con las matanzas indiscriminadas, incrementando la tensión entre los ciudadanos y sus gobernantes que no hacían nada.
Mientras tanto, en Sudáfrica nos encontramos en el caldo de cultivo perfecto para una guerra civil total; los revolucionarios también luchaban, dando lugar a una de las imágenes más aterradoras que me he cruzado en la investigación. No atacaban a las personas blancas; sabían que eso provocaría una irrupción masiva y desproporcionada del ejército arrasando aldeas enteras. Lo que hacían era enviar un mensaje claro y contundente contra los colaboracionistas con el gobierno: policías, políticos…
Les encajaban un neumático lleno de gasolina por la cabeza hasta inmovilizarles los brazos a la altura de la cintura, les prendían fuego y los soltaban en medio de la calle para que corriesen en llamas gritando de dolor y retorciéndose. Estas imágenes son las que el gobierno permitía que se distribuyesen para, en base a ellas, justificar que esta barbarie necesitaba de sus tácticas de represión violenta porque estaba tratando con salvajes inhumanos.
En este contexto había dos opciones: una guerra civil total que ocasionaría millones de muertes entre el pueblo, o lograr un cambio real no ya en su país, sino en el mundo entero para que exigiesen al gobierno cambiar. Y cuando ya no hay alternativas es justamente ahí cuando se produce el momento Kairós.
El Documento fue gestado entre numerosas personas de la comunidad en el mayor de los secretos; fue movido de mano en mano y escrito con el terror en el corazón y la esperanza en el cerebro. Cada palabra debía ser medida al milímetro y escrita en el contexto más específico posible. Cada frase debía tener la precisión de un bisturí y la contundencia de un martillazo para sacudir a la comunidad internacional, logrando algo que jamás nadie había pensado que se podría lograr: poner al mundo entero de acuerdo en que un gobierno estaba actuando mal.
Esto es muy fácil de decir, pero como siempre insisto en este pódcast, hay que tener una visión del contexto. Porque considero que es fácil ponernos de acuerdo en que lo que sucedía en Sudáfrica estaba mal. Con eso como base, tan solo queda entonces una pregunta posible: ¿Por qué se consintió esto durante décadas? Y la respuesta, por desgracia, es muy fácil de responder: por dinero.
Como también he dicho en otras ocasiones… esto no es un pódcast de historia ni pretende serlo. Me baso en hechos históricos que me permiten explorar lo que quiero mostrar y, como es lógico, hago una simplificación que me permite establecer lo suficiente del contexto histórico para que se comprenda lo que yo quiero enseñar.
Con esto claro, el resumen es que el gobierno de Sudáfrica era conveniente para Occidente porque permitía tener una clase trabajadora no barata, sino a un precio irrisorio que, además, le permitía explotar con minas rudimentarias los recursos del país. Además, también se hacía alusión constante al «miedo rojo», al comunismo; el gobierno garantizaba que los revolucionarios eran pagados por la Unión Soviética y ellos se encargaban de que eso no sucediese para garantizar así el apoyo de Estados Unidos e Inglaterra. Esto les daba carta blanca para actuar como quisieran ante el terror de que se estableciera en la zona un gobierno marxista títere de la Unión Soviética.
Por lo tanto, la redacción de este documento no lo tenía nada fácil; no solo quien lo escribía no tenía ningún poder, sino que además les interesaba que siguiese estando reprimido. Siendo conscientes de todo esto, los redactores del Documento Kairós establecieron su ataque coordinado comenzando por dinamitar la base teológica en la que se apoyaban los gobernantes para desarmarlos ganándose la opinión popular, porque si tan solo dependía de los gobernantes de Occidente, sabían que estaban perdidos.
El documento, por tanto, estaba estructurado en tres pilares fundamentales para argumentar sus críticas a la vez que ofrecía una alternativa, lo cual fue decisivo en su éxito.
1. Crítica a la «Teología de Estado» y la «Teología de la Iglesia»
Argumentó que el gobierno del apartheid utilizaba el cristianismo para justificar su racismo y totalitarismo.
- Argumento: El Estado abusaba de textos bíblicos como Romanos 13:1-7 para exigir sumisión ciega. El documento contraargumentó que un gobierno se convierte en una «tiranía» cuando actúa contra el bien común y se vuelve enemigo del pueblo.
- Conclusión: Un régimen tiránico no tiene legitimidad moral ante los ojos de Dios. Por tanto, el «dios» del Estado del apartheid era un ídolo, una herejía e incluso el Anticristo.
También atacó a las iglesias «anglófonas» (liberales) que criticaban el apartheid pero no actuaban eficazmente.
- Argumento: Estas iglesias pedían «reconciliación», «negociación» y «no violencia» de manera superficial. El documento argumentó que no puede haber reconciliación entre el bien y el mal (o entre Dios y el diablo) sin arrepentimiento previo. Pedir paz sin justicia era pedir una «reconciliación barata».
- La falacia de la neutralidad: Acusó a estas iglesias de intentar ser una «tercera fuerza» neutral, lo cual, en una situación de injusticia estructural, equivalía a apoyar el statu quo del opresor.
Propuso entonces la «Teología Profética»: una teología que «toma partido». Argumentó bíblicamente que Dios siempre está del lado de los oprimidos y los pobres, validando la resistencia popular, argumentando que cuando el Estado es un tirano, el pueblo tiene el deber cristiano de resistir y derrocarlo para establecer un orden justo.
2. ¿Qué pedía o exigía a la Iglesia?
El documento lanzó un «Desafío a la Acción», exigiendo que la Iglesia dejara de ser una institución pasiva o moderada:
- Participación en la lucha: Exigió que los cristianos participaran directamente en las campañas de liberación (boicots, huelgas, protestas) y no se limitaran a un «ministerio de ambulancia» (solo curar heridos sin atacar la causa).
- Desobediencia Civil: Dado que el régimen fue declarado «ilegítimo» y «tiránico», la Iglesia debía liderar o apoyar la desobediencia civil contra leyes injustas. «La Iglesia a veces tendrá que confrontar y desobedecer al Estado para obedecer a Dios».
- Transformación de los rituales: Pedía que los servicios dominicales, funerales y bautismos se reconfiguraran para reflejar la lucha profética, nombrando explícitamente los «malos espíritus» del apartheid en la liturgia.
- No a la «Reconciliación Barata»: Exigió que la Iglesia dejara de pedir reconciliación prematura. La reconciliación solo podría ocurrir después de que el apartheid fuera desmantelado y la justicia establecida.
- Solidaridad inequívoca: La Iglesia debía cruzar la línea y unirse a los oprimidos, no intentar mediar desde el medio.
3. ¿Qué pedía a la Comunidad Internacional?
Aunque el documento estaba dirigido primariamente a la Iglesia sudafricana, tuvo una clara dimensión internacional:
- Aislamiento del Régimen (Sanciones): El argumento de que el gobierno era una «tiranía irreformable» proporcionó la base moral y teológica para que la comunidad internacional impusiera sanciones económicas y campañas de desinversión. El documento legitimó el llamado a aislar al gobierno del apartheid.
- Solidaridad Cristiana Global: Hizo un llamado a los «hermanos y hermanas cristianos de todo el mundo» para que brindaran el apoyo necesario para poner fin a la tiranía.
- Rechazo a la complicidad: Al declarar al apartheid como una herejía y una tiranía, exigió implícitamente que las iglesias y gobiernos extranjeros dejaran de ver al gobierno sudafricano como una autoridad legítima o un bastión cristiano anticomunista, y lo trataran como un enemigo del bien común.
Por resumirlo como a mí me gusta… Les pintaron la cara a todos de tal modo que no tenían dónde esconderse, sin dejarles otra alternativa más que la de pronunciarse al respecto.
Siguiendo con mi estrategia de simplificación, del mismo modo que este gobierno del terror se apoyaba en el bolsillo de Occidente, el pueblo, siendo consciente de esto, utilizó la misma táctica. Este documento logró sensibilizar al ciudadano de a pie de que el apartheid era un pecado y esto movilizó a millones de personas en todo el mundo a boicotear productos provenientes de Sudáfrica.
Las iglesias y los ciudadanos presionaron a sus bancos y corporaciones para que retiraran sus inversiones de Sudáfrica. El argumento era claro: no se puede financiar una tiranía herética.
Es decir, no nos engañemos… Ningún presidente de ningún país de Occidente leyó el documento y dijo «hay que hacer algo al respecto». Ellos ya sabían a la perfección lo que estaba ocurriendo y les parecía bien. Cuando el costo moral y económico (debido a la inestabilidad y la presión popular) se volvió demasiado alto, los gobiernos occidentales se vieron obligados a cambiar su política y apoyar las sanciones internacionales para no perder legitimidad ante sus propios electores.
Si he escogido este caso es porque es único en la historia de la humanidad. Es cierto que, como expliqué en el capítulo de La Bella Durmiente y seguiremos viendo en numerosos capítulos, los relatos fundacionales siempre han existido y seguirán existiendo y funcionan. Aquí la gran diferencia es que este relato es único porque viene desde abajo y obligó a cambiar a los de arriba. Y si esto os parece poco… No ocurrió en un país aislado, sino que desde un país —el más pobre del planeta— y proviniendo de los más humildes y pobres de ese país, obligó a que fuesen los propios ciudadanos de los países ricos quienes obligasen a cambiar a sus gobiernos.
Si esto no demuestra el poder del relato, yo ya no sé qué puede hacerlo.
Pese a ello… no nos engañemos, esto es el mundo real, no una película de Domingo después de comer, tan solo unos datos para contextualizar este cambio milagroso.
En 1986, apenas un año después de la publicación del Documento Kairós, el Congreso de Estados Unidos aprobó la Comprehensive Anti-Apartheid Act por encima del veto del presidente Reagan.
Así es, el Presidente Reagan quiso vetar que se sancionase al gobierno del Apartheid. Esto ocasionó que en 1989, Mientras tanto en Sudáfrica Frederik de Klerk asumió el poder prometiendo reformas logrando que en 1990, Nelson Mandela fuese liberado de prisión. Fue en 1994 cuando el apartheid terminó oficialmente. Es decir, desde que se presentó aquel documento hasta que se logró el fin del régimen:pasaron 9 años. Un parpadeo en la historia de la humanidad pero una eternidad para sus gentes.
Y ahora pasamos a la parte que más satisfacción me produce: la explicación científica de esta comprensión abstracta que se tenía en la antigüedad. Tampoco es justo decir que a día de hoy no nos enteramos de nada, ni mucho menos. Tenemos lo mejor de los dos mundos: el saber del pasado y las herramientas modernas que nos permiten explicar no solo cómo funcionaban esas historias de la antigüedad sino, más importante aún, por qué funcionan.
Así que vayamos al núcleo esencial de esta historia. Nos encontramos con un relato de opresión y la tiranía que, especialmente cuando es evidente que quien la sufre es una víctima y, además, indefensa (como lo son los niños), activa un cóctel y una secuencia química muy específica en el cerebro humano.
- Atención y Tensión (Cortisol y ACTH): Las historias de violencia y sufrimiento (el conflicto) provocan la liberación de cortisol y ACTH (hormona adrenocorticotropa)… ¡Madre mía, qué palabros! Estas sustancias centran la atención del cerebro, señalando que «algo importante está sucediendo».
- Conexión y Empatía (Oxitocina): Este es el componente clave para «ayudar al más débil». Cuando el relato emocionalmente resonante se centra en personajes vulnerables, el cerebro sintetiza oxitocina. Esta molécula es el sustrato neurológico de la «Regla de Oro»: disuelve la barrera «yo-otro», haciendo que los ciudadanos occidentales sintieran el dolor de las víctimas sudafricanas como si fuera el de su propia familia.
- Compromiso y Recompensa (Dopamina): La estructura narrativa (la lucha del bien contra el mal, la esperanza de liberación) mantiene la atención a través de la dopamina, que genera un deseo de saber «qué pasará después» y recompensa al cerebro por seguir la trama.
- Sincronización Neural Interpersonal: El relato logró alinear a personas de diferentes creencias a través de un fenómeno llamado acoplamiento neuronal, como vimos en el episodio de la Teoría de la mente.
- Transportación Narrativa y Suspensión del Juicio: Para unir a todos en una misión común, el relato tuvo que desactivar el escepticismo político o económico habitual de Occidente mediante la transportación narrativa. Al ser «transportados» al mundo de la historia (los guetos de Sudáfrica), los oyentes experimentaron una hipofrontalidad transitoria (las áreas del escrutinio crítico redujeron su actividad). En este estado, los ciudadanos fueron menos propensos a cuestionar los detalles o a defender sus intereses económicos.
- Simulación Encarnada (Sentir lo que el otro siente): A nivel cortical, el relato activó la simulación encarnada. Leer o escuchar sobre el sufrimiento físico de otros activa las mismas áreas del cerebro (como la ínsula anterior y la corteza cingulada media) que si uno mismo estuviera experimentando ese dolor emocional o físico. El relato permitió a los ciudadanos occidentales «vivir» temporalmente la realidad de las víctimas, incorporando esa experiencia a su propia base de datos de modelos predictivos.
No estamos hablando de un simple texto, ni mucho menos. Fue un trabajo organizado y sistemático en el que trabajaron más de ciento cincuenta personas durante meses. Se asignaron secciones específicas a académicos, teólogos, filósofos y luego fue revisado, pulido, corregido y reescrito. No caigamos ahora en la simplificación para quitar mérito a la redacción de un texto, porque aquí no solo conocemos el poder real de las palabras, sino que lo respetamos.
A título personal debo reconocer que este tipo de historias son las que merecen más difusión y estudio. Porque yo, por ejemplo, estaba en la etapa escolar cuando ocurrió todo esto y, aunque conocía el término del apartheid, no tenía ni idea de lo que había pasado o por qué y, menos aún, jamás había oído hablar del Documento Kairós.
Y es justamente este el que demuestra a la perfección el poder real que tienen los relatos, cómo gracias a ellos se pueden lograr cosas maravillosas que en un primer momento parecen imposibles.
También debo reconocer que, gracias a este desconocimiento, estoy disfrutando como un niño pequeño la preparación de cada uno de estos episodios. Esa sensación de misterio ante lo que me pueda encontrar cuando decido escoger un hilo y comenzar a seguir a ver hasta dónde me conduce es algo que hacía mucho que no sentía.
Pero decidme, ¿qué opináis vosotros? Que yo estoy aquí solo, hablando a la pared de mi estudio; una pared preciosa de madera, todo debo de decirlo, pero solo a fin de cuentas. Podéis dejarme vuestra opinión en los comentarios de iVoox, Spotify o, mejor aún, en mi blog DanielSanz.es; tenéis en las notas del episodio la dirección de mi blog.
Espero vuestras opiniones y sugerencias, a la espera de conoceros.
Yo soy Daniel Sanz y esto es De Ranas y Reyes.
Fuentes consultadas
1. Historia, Teología y Política (El Documento Kairos y Sudáfrica)
Este grupo de fuentes proporcionó la información sobre el contexto del apartheid, la redacción del Documento Kairos y su impacto internacional.
• Analiza el Documento Kairos original, su teología profética contra la teología de Estado y sus implicaciones pedagógicas y de reconciliación en Sudáfrica,,. Re-examining a theology of reconciliation: What we learn from the Kairos Document and its pedagogical implications https://hts.org.za/index.php/hts/article/view/10838/29234
• Examina la transición del testimonio profético desde el apartheid hasta los contextos del Sur Global contemporáneo. From Kairos to Kairos: Prophetic witness in post-apartheid and Global South contexts https://doi.org/10.4102/hts.v81i1.10753
• Explora las complejidades retóricas y contextuales de figuras como Nelson Mandela en la historia política sudafricana. Contextual Complexities and Nelson Mandela’s Braided… https://uwspace.uwaterloo.ca/
• Ofrece un análisis sobre el folklore, identidades y territorios, tocando temas de identidad cultural que son relevantes para entender los movimientos de base. COSECHANDO TODAS LAS VOCES: FOLKLORE, IDENTIDADES Y… https://cantorasdelnorteneuquino.neuquen.gob.ar/wp-content/uploads/2023/10/Dupey_Cosechando_todas_las_voces.pdf
2. Mitología y Filosofía (Simbolismo de Caos, Cronos y Kairós)
Estas fuentes definieron los conceptos de tiempo cualitativo vs. cuantitativo, el simbolismo del arquero/tejedor y la naturaleza del Caos.
• Define el concepto de Kairós en la mitología griega, su representación como la oportunidad y su distinción de Cronos,. Kairós – Wikipedia, la enciclopedia libre https://es.wikipedia.org/wiki/Kair%C3%B3s
• Explora el origen cosmogónico del Caos antes de los dioses y su evolución conceptual hasta Ovidio,. Caos (mitología) – Wikipedia, la enciclopedia libre https://es.wikipedia.org/wiki/Caos_(mitolog%C3%ADa)
• Analiza cómo el concepto de Kairós (el momento oportuno) fundamenta el origen de la disciplina histórica frente a la cronología lineal. Kairós como origen de la disciplina histórica https://proyectoscio.ucv.es/wp-content/uploads/2016/04/05-Alonso_Enguita.pdf
• Aborda la aplicación práctica de estos conceptos temporales para pasar del miedo y el control (Cronos) a la fluidez y aceptación (Kairós). CRONOS vs KAIRÓS: del miedo y el control al aceptar y fluir https://www.essentialinstitute.org/cronos-vs-kairos-del-miedo-y-el-control-al-aceptar-y-fluir-2/
• Explica la Teoría del Caos, los sistemas complejos y el concepto de «desorden creador» desde la perspectiva de Ilya Prigogine,. Ilya Prigogine – El desorden creador https://omegalfa.es/downloadfile.php?file=libros/el-desorden-creador-y-otros-textos.pdf
3. Neurociencia y Psicología (Narrativa, Creencia y Tiempo)
Fuentes clave para explicar por qué el cerebro prefiere los relatos, la neuroquímica de la persuasión y la percepción del tiempo.
• Detalla la «supremacía del relato sobre el dato», explicando los mecanismos neurocognitivos (oxitocina, dopamina, DMN) que facilitan la persuasión narrativa y la resistencia a la evidencia. La Supremacía del Relato sobre el Dato: Análisis Neurocognitivo de la Persuasión Narrativa (Documento interno del chat basado en síntesis bibliográfica)
• Investiga cómo la percepción del tiempo (Cronos/Kairós) cambia drásticamente en estados alterados de conciencia, experiencias cercanas a la muerte y bajo el efecto de psicodélicos,. Chronos vs Kairos – The Perception of Time in Near-Death Experiences… https://www.researchgate.net/publication/382321055
• Examina cómo la lectura de ficción y narrativas activa la «Red por Defecto» (Default Network) y simula experiencias sociales, facilitando la empatía. Reading fiction and reading minds: the role of simulation in the default network https://doi.org/10.1093/scan/nsv114
• Explica el fenómeno del «Estado de Flow» (flujo), donde la percepción temporal se distorsiona debido a la máxima motivación y concentración,. «Estado de Flow»: el estado mental de máxima motivación https://psicologiaymente.com/psicologia/estado-de-flow-flujo-rendimiento
• Analiza la neurociencia detrás de las experiencias religiosas y místicas, y cómo el cerebro procesa la trascendencia. Neuroteología: Neurociencia de la religión https://neuro-class.com/neuroteologia-neurociencia-de-la-religion/
• Propone un modelo integrador sobre cómo el cerebro utiliza la narrativa como una herramienta de «inferencia activa» para predecir y entender el mundo. Narrative as active inference: an integrative account https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11188712/
4. Periodismo y Desinformación (Fake News y Manipulación)
Fuentes utilizadas para explicar cómo las narrativas falsas se propagan y cómo se construyó el consenso internacional (o la manipulación del mismo).
• Ofrece una revisión exhaustiva sobre la desinformación, las «fake news» y cómo las estructuras tecnológicas y sociales facilitan su expansión. Desinformación en la era digital – Oficina C https://oficinac.es/sites/default/files/informes/OFICINAC_desinformaci%C3%B3n_20231214_web.pdf
• Analiza casos específicos de manipulación masiva, como el experimento de contagio emocional de Facebook y el escándalo de Cambridge Analytica. La Arquitectura del Engaño Masivo: Análisis de la Experimentación Sistémica en Narrativas Digitales (Documento interno del chat basado en síntesis bibliográfica)
• Recopila investigaciones académicas sobre la verdad, la falsedad y la verificación de la información en el contexto bibliotecológico y social. Verdad y falsedad de la información https://ru.iibi.unam.mx/jspui/bitstream/IIBI_UNAM/L218/1/L223.pdf
• Examina las claves para abordar la circulación de la información y la construcción de la verdad en América Latina. La circulación de la información y la verdad Claves para su abordaje https://biblioteca-repositorio.clacso.edu.ar/bitstream/CLACSO/253285/1/La-circulacion-informacion.pdf

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